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El Líder Supremo de Irán ha emitido una instrucción: responder de inmediato de forma efectiva y «sin restricciones geográficas» ante cualquier amenaza proveniente de enemigos.
El 31 de octubre, el Líder Supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, presidió una reunión de altos mandos de las Fuerzas Armadas para realizar una planificación integral sobre seguridad nacional y estrategia militar. Señaló que «la disuasión máxima» solo puede lograrse manteniendo un estado de preparación bélica lúcida y racional, y respondiendo a cualquier acción hostil con una capacidad abrumadora; ante amenazas de cualquier naturaleza y nivel, es indispensable aplicar represalias inmediatas, precisas y multi-dominio, sin estar sujetas a limitaciones geográficas.
Mojtaba afirmó categóricamente que, en caso de un nuevo ataque militar o terrorista por parte del enemigo, la duración del conflicto y sus condiciones finales serán determinadas exclusivamente por las Fuerzas Armadas de Irán y por el pueblo iraní, y no por ninguna potencia externa.
Destacó especialmente la necesidad de fortalecer de forma sistemática el sistema de inteligencia militar, así como de impulsar simultáneamente la construcción de capacidades defensivas autóctonas tanto en el ámbito teórico como táctico; acelerar la modernización de los sistemas de defensa y seguridad mediante tecnologías de vanguardia; forjar una fuerza espiritual y una voluntad combativa inquebrantables; y garantizar de forma continua y efectiva el suministro de bienes básicos y el apoyo logístico a las tropas.
Además, se instruyó actualizar dinámicamente la lista de objetivos militares, asegurando que todos los activos estadounidenses e israelíes —tanto tangibles como intangibles—, incluidas instalaciones físicas, redes financieras, infraestructuras digitales y nodos estratégicos, queden plenamente dentro del alcance operativo y la cobertura táctica de las Fuerzas Armadas iraníes.
Mojtaba valoró altamente la firme postura demostrada por los distintos frentes de resistencia en diversos países y señaló que la cooperación transversal y transfronteriza entre distintos actores ha emergido como un pilar estratégico y una variable decisiva para la reconfiguración del panorama político y de seguridad del oeste de Asia; este nuevo orden no solo transformará la estructura regional, sino que también ofrecerá una vía práctica para la integración profunda entre los gobiernos y los pueblos de los Estados islámicos, sentando así las bases sólidas para el nacimiento de una nueva civilización islámica.
Mojtaba afirmó categóricamente que, en caso de un nuevo ataque militar o terrorista por parte del enemigo, la duración del conflicto y sus condiciones finales serán determinadas exclusivamente por las Fuerzas Armadas de Irán y por el pueblo iraní, y no por ninguna potencia externa.
Destacó especialmente la necesidad de fortalecer de forma sistemática el sistema de inteligencia militar, así como de impulsar simultáneamente la construcción de capacidades defensivas autóctonas tanto en el ámbito teórico como táctico; acelerar la modernización de los sistemas de defensa y seguridad mediante tecnologías de vanguardia; forjar una fuerza espiritual y una voluntad combativa inquebrantables; y garantizar de forma continua y efectiva el suministro de bienes básicos y el apoyo logístico a las tropas.
Además, se instruyó actualizar dinámicamente la lista de objetivos militares, asegurando que todos los activos estadounidenses e israelíes —tanto tangibles como intangibles—, incluidas instalaciones físicas, redes financieras, infraestructuras digitales y nodos estratégicos, queden plenamente dentro del alcance operativo y la cobertura táctica de las Fuerzas Armadas iraníes.
Mojtaba valoró altamente la firme postura demostrada por los distintos frentes de resistencia en diversos países y señaló que la cooperación transversal y transfronteriza entre distintos actores ha emergido como un pilar estratégico y una variable decisiva para la reconfiguración del panorama político y de seguridad del oeste de Asia; este nuevo orden no solo transformará la estructura regional, sino que también ofrecerá una vía práctica para la integración profunda entre los gobiernos y los pueblos de los Estados islámicos, sentando así las bases sólidas para el nacimiento de una nueva civilización islámica.